martes, 1 de marzo de 2016

Para comenzar, hablemos de la LOMCE.

Bajo mi punto de vista, una buena y acertada forma de comenzar un blog cuyo mayor peso es la educación, es exponiendo la ley educativa establecida en España, la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) y mi reflexión sobre ella.

En primer lugar, he de resaltar que soy una estudiante de Educación Primaria Bilingüe en la UMA y voy a realizar esta reflexión a partir de la opinión realizada por el profesor de la asignatura de Didáctica General, Miguel Sola, a la cuál facilitó el acceso publicando el enlace en el Campus Virtual de la Universidad.

Tal y como aparece redactado en el BOE: "Los cambios propuestos en nuestro sistema educativo por la LOMCE están basados en evidencias. La reforma pretende hacer frente a los principales problemas detectados en el sistema educativo español sobre los fundamentos proporcionados por los resultados objetivos reflejados en las evaluaciones periódicas de los organismos europeos e internacionales"
Pero esto no parece ser en la realidad lo que se dice ser. Es decir, sus actuaciones no están justificadas ni existen explicaciones si quiera coherentes para ellas. Si su propósito es mejorar la calidad educativa, a través de las medidas y recursos que se están empleando considero que no es la manera óptima de llevarla a cabo. Sin embargo, se afirma que los cambios están basados en evidencias, una afirmación que no podemos confirmar en un presente.
Esta ley pretende alcanzar la alta calidad educativa de otros países europeos a través de unas medidas sin justificación orientadas a alcanzar un futuro próspero y eficiente. Para ello,se piensa exclusivamente en el producto final olvidando el camino que lleva a éste.
Es totalmente obvio que si no se cuida el procedimiento a seguir, el resultado será nefasto. Pues este aspecto resulta invisible para aquellos que "hacen la ley".

Otro aspecto que recoge el BOE acerca de dicha ley es el siguiente: "Los principales objetivos que persigue la reforma son reducir la tasa de abandono temprano de la educación, mejorar los resultados educativos de acuerdo con criterios internacionales, tanto en la tasa comparativa de alumnos y alumnas excelentes, como en la de titulados en Educación Secundaria Obligatoria, mejorar la empleabilidad, y estimular el espíritu emprendedor de los estudiantes."

Si estos son los objetivos de la LOMCE, no existe explicación por la que se estén tomando una serie de medidas que los dificulta o imposibilita. 
¿Cómo se pretende reducir la tasa de abandono temprano en la educación si cada vez se establece un mayor número de trabas y condiciones para acceder a ella?
¿Cómo se pretende mejorar los resultados de los estudiantes si se les condiciona cada vez en un grado mayor, si se les exige un resultado fuera de los márgenes?
¿Cómo estimular o motivar a los estudiantes si cada vez se les conceden menos ayudas para llevar a cabo sus estudios o compensaciones por su esfuerzo?
¿Como se pretende promover una educación uniforme si exigen una serie de criterios no existentes en toda la población?
Esta ley esconde tras ella una selección del alumnado, descartando a aquellos que no alcanzan el resultado que la ley espera, calificándolos como no válidos.
Por la falta de oportunidades laborales, que la ley "pretende" mejorar, se está favoreciendo la llamada "fuga de cerebros". Esto no es más que la realidad. Estamos perdiendo un gran número de talentos que no han tenido la oportunidad de acceder a sistemas educativos o por no haber podido continuar unos estudios por aspectos económicos que no han tratado de ser contrarrestados o suavizados a través de ayudas.
Para concluir esta breve reflexión he de hacer referencia a parte de la opinión que Miguel Sola nos ofrece y que no puede ser más verdadera: "Solamente el empeño en ratificar las querencias ideológicas ultraconservadoras puede justificar que se intente rebajar el fracaso escolar eliminado del sistema a quienes fracasen, para que no cuenten". 
En definitiva: un resultado totalmente opuesto al prometido por la Ley, no, gracias.